El Juez Manuel Rovira

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar


El matrero Luciano Santos
El Juez Manuel Rovira
de Antonio Lussich


Yo me raiba, compañeros,
sin poderlo remediar,
cuando comensó a contar
otro caso verdadero,
de un juez de paz terutero
yamao don Manuel Rovira,
¡Pucha, parece mentira!
Si al negrete más amacho
pa largar al mundo guachos,
por veinte leguas lo tira.

¡Que Urquiza, ni que Ortiguera,
qué Belén, ni Carabayo!
les ha largao sus cabayos
muy lejos a la trasera:
y por ser la vez primera
que esa coneja parió,
muy atrás no se quedó
sin abortos, ni quebrantos
echó al mundo mil y tantias
abarbaraos como yo.

En su solita seición
jue tan larga la parida,
que la partera aflijida
al ver tan grande montón
de tuita cuanta nación
bajo el sol se conocía,
cuasi la pobre ese día
se puso loca de susto,
y dejó a Juez tan rebusto
pa que atendiese a su cría.

Mozos, viejos, negros, blancos,
rubios, mulatos, lanudos,
pelechados y peludos,
tuertos, bichocos y mancos
salían por tuitos flancos
por Rovira apadrinaos;
y algunos acoyaraos
como ajeno a la madrina,
metiendo una gangolina
de cuanto idómia hay formao.

De tamaño revoltijo
don Manuel jue el presidente,
y que el demonio me abente,
si con tan grande amasijo,
no creíba siguro y fijo
el ser nombrao otra vez
ese jue su empeño pues,
mas se equivocó ese Cristo
y aunque el cuerpo anduvo listo
se le empacaron los pies.

BALIENTE
Como el pobre habrá quedao
en tan terrible tormento.

JULIÁN
Hermano, yo solo siento
que no se hayga degoyao.

BALIENTE
Si creo que me contó
un amigo mío, tropero,
que el trigunal justiciero
otra vez me lo llamó,
y su título le dio
en pago de su gran cría,
y ansí domarla podría
porque estaba muy bozal,
sino esa cruza bagual
ni pa triyar serviría.

CENTURIÓN
Tal vez que tenga razón;
tamién lo he oído acordar
y no habría que estrañar
pues son del mesmo montón.

JULIÁN
Que sea cierto o no lo sea,
yo en tan poco no me embarro,
deje que dispare el carro
mientras encima no estéa.

Antes de arroyar el laso
van a oír algo mejor.

CENTURIÓN
¡Ah Julián! Si en lo cantor
ni el sorsal le gana un paso.

JULIÁN
Dispués de eso ayí pasó
otro grande barajuste,
pero por Dios no se asuste
que cuando a mí me contó
don Miguel, se me paró
la cerda de la cabeza
¡Pobre país, que suerte es esa
que te persigue tirana!
¿Cuando sonarán las dianas
alegres de tu grandesa?

BALIENTE
¿Y qué más le ha sucedido?
No nos deje con la espina,
¿Alguna otra chamuchina
por esos pagos ha habido?

← Capítulo anterior Título del capítulo Capítulo siguiente →
Discurso del Juez Marcial El Juez Manuel Rovira Las tachas