Discurso de Cristina Fernández en la inauguración del Museo del Bicentenario

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar

Esta página forma parte de los Documentos históricos contenidos en Wikisource.


Discurso de la Presidenta de la Nación Argentina, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, en la inauguración del Museo del Bicentenario en la Casa de Gobierno. 24 de mayo de 2011.



Muy buenas tardes a todos y a todas.

Realmente a pocas horas de nuestro 25 de Mayo, del primer 25 de Mayo del Tricentenario, porque ya entramos en el Tricentenario, me siento muy orgullosa de estar inaugurando este museo que conmemora no solamente el Bicentenario sino nuestros 200 años de historia. Podría decirles que es un maravilloso espacio de más de 5.000 metros cuadrados, que recupera patrimonialmente valores como los que ustedes están viendo; si se pudieran ver los pisos vidriados, éstos eran dispositivos que tenía la vieja Aduana Taylor para arrastrar y transportar los fardos y todo lo que era motivo de exportación e importación.

Y así cuando puedan recorrer todo este maravilloso lugar van a poder encontrarse con que el sillón de Rivadavia nunca existió, es un mito, como tantos otros, y van a ver el sillón del presidente Derqui, con el emblema de la Confederación; van a poder encontrarse por ejemplo con el escudo original del fuerte, porque aquí donde estamos parados ahora era originalmente la fundación de la ciudad de Buenos Aires. Van a poder encontrarse con el ángel de 1750 que trajeron los conquistadores y que estaba en el fuerte, también una cañonera, y van a poder ver en todas estas galerías abovedadas la historia de los 200 años -y en esto quiero agradecer especialmente a toda la gente de Canal Encuentro, que fue precisamente la que hizo todo el editado de lo que son los 14 episodios de nuestra historia- congregados y partiendo de la Revolución de Mayo hasta el 25 de Mayo del año 2010, que es el último período y que denominamos de la recuperación política, económica y social de la Argentina.

Podrán encontrarse con los anteojos del doctor Frondizi, podrán también ver la banda y el bastón presidencial del doctor Alfonsín; podrán ver también el expediente de seguimiento por parte de los servicios de inteligencia del Estado, en aquel momento la Policía Federal, de don Hipólito Yrigoyen después de la revolución del 5, de cuando eran revolucionarios y tiraban tiros para transformar el país y cambiar el poder. Porque la historia hay que contarla completa, una historia que como todas las historias, de las vidas personales y de la vida de los pueblos, tiene sus claros y sus oscuros.

Pero creo que hoy estamos haciendo algo más que inaugurar este magnífico lugar. Yo lo miraba desde las ventanas del despacho de él cuando era Presidente, cuando comenzó a remodelar por afuera toda la Casa de Gobierno, y después lo seguía mirando por supuesto cuando habíamos decidido que se hiciera la obra, y cuando lo acompañé a México, me comprometí a rescatar el Siqueiros y entonces decidimos colocar el Siqueiros que hoy está aquí a nuestras espaldas, una verdadera obra de arte de un muralista como Siqueiros pero además un símbolo también de la Argentina: no fue pintado en cualquier momento, es el único mural no político de Siqueiros, fue pintado durante la década infame en nuestro país en la casa de quien era el dueño de Crítica, el diario que también, ya van a ver la historia, dominaba la comunicación de la Argentina en aquellos años.

Y estamos parados en este lugar que es el de la fundación de la ciudad de Buenos Aires, aquí empezó la ciudad de Buenos Aires, y entre este lugar y el Cabildo enfrente, al que también hemos recuperado patrimonialmente, sucedieron las cosas más importantes, más definitivas de nuestra historia, y también en otros lugares, las batallas de la Independencia, las batallas por la libertad se hicieron todas fuera de Buenos Aires. Es más, muchas veces en contra de los designios de los propios gobiernos centrales, por suerte hubo patriotas como Manuel Belgrano, que desobedecieron órdenes y fueron al combate por la libertad y por eso hoy podemos tener un país, porque hubo patriotas decididos en un momento a cambiar la historia pese a directivas del poder central.

Pero yo aspiro a que estos 200 años, los 201 años que dentro de unas horas vamos a cumplir, sean el símbolo, y puedan simbolizarse aquí dentro de este espacio, de la unidad total de un país. Siempre lo van a ver en la historia, unitarios y federales, incluso después de la batalla de Caseros, cuando se pelean porteños contra el resto de los federales, siempre una separación, como un país profundo y un país del puerto. Y yo creo que el mejor homenaje que le podemos hacer a la historia es unificar esta Argentina en un proyecto que siga transformando la vida de todos los ciudadanos y dé igualdad de oportunidades a todos los que en ella vivimos, creo que éste tiene que ser también el símbolo. Lo vimos el año pasado en los festejos del Bicentenario, cuando millones de argentinos se reconocieron en la historia y se reconocieron en sí mismos como un pueblo de paz, de amor, pero también como un pueblo que quiere conocer y saber de su historia. Porque tenemos historia es que podemos construir futuro, si no tenemos historia no hay posibilidad alguna de tener futuro.

Este es además un museo interactivo, donde uno no solamente viene a ver cuadros colgados o cosas fijas e inmóviles, hay espacios de debate, porque hay interpelación de la historia y del arte a cada uno de los que vengan a compartir aquí la historia de los argentinos. Por eso hay pintores como Noé, como Demirdjian, como la esposa de Carpani, nuestra querida Doris, personalidades como Pacho O'Donnel, como Norberto Galasso; la historia no solamente la hacen los historiadores, la historia la hacen los pueblos, sus artistas, sus intérpretes, la hacemos todos en definitiva. Y esta es un poco la significación y el simbolismo que queremos darle a este lugar.

Ahora cuando lo miro desde allí arriba, desde mi despacho, pienso cómo le hubiera gustado verlo a él. El siempre se reía un poco de mí porque decía que yo tenía veleidades de arquitecta o de artista, pero a mí siempre me gustó y él me acompañaba también en eso como yo lo acompañé siempre en todo lo demás. Y la verdad que me gustaría que pudiera ver esto porque es obra suya, si no esto hubiera sido imposible hacerlo, porque es el símbolo además de una Argentina. Quiero contarles para finalizar que este lugar estaba cubierto de agua, abandonado y era muy posible que estos restos y todo lo que recuperamos arqueológicamente, porque hasta pudimos recuperar arqueológicamente las fundaciones del antiguo fuerte, me parecía que era un símbolo muy fuerte de la Argentina que hemos recuperado también en estos años. Y hubiera sido imposible hacerlo sin él, y por supuesto sin el concurso de millones de argentinos, poquitos al principio pero después muchos cuando se dieron cuenta del rumbo que tomaba el país.

Y la verdad que para mí es un gran orgullo que este lugar sea un símbolo, la Casa Rosada, ahí les contaban la historia, en ese corto que transmitieron antes, acerca de todo lo que hemos modificado en la Casa Rosada. Porque la Casa Rosada -lo charlábamos recién con Pacho- era un lugar como decía él no amigable, era como que la gente sentía un cierto rechazo a ese lugar; hoy miles y miles de argentinos y de extranjeros la visitan todos los fines de semana y junto a este Museo del Bicentenario debe constituir el símbolo de unidad de los argentinos y también del poder popular y democrático expresado por el pueblo. Esto no pertenece a ningún partido político. Esta Casa Rosada, este Museo recuperado, todo esto que estamos haciendo no pertenece a ninguna persona, a ningún partido político, es patrimonio de todos los argentinos; simplemente es que algunos nos hemos dedicado a tratar de brindar la recuperación de ese patrimonio y de que sea valorizado por nosotros mismos.

Me acuerdo, para terminar, la visita que nos hiciera la señora Presidenta de la República Federativa de Brasil, Dilma Rousseff, quien se ve que había estado en otras oportunidades en la Casa de Gobierno y se mostró sorprendida por todo lo que se veía. Y me comentaba esto que les acabo de decir, la real valorización que debe tener una sociedad de sus lugares, de su historia y de su patrimonio. En todo caso esta es nuestra contribución a esa revalorización, a esa reconstrucción de nuestra historia, pero por sobre todas las cosas un formidable y convincente aporte para la construcción del futuro.

Muchas gracias a todos y espero que puedan disfrutar esto que es de todos ustedes también. Muchas gracias.