Arturo Frondizi

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Arturo Frondizi

«Espiritualmente a ninguna, materialmente a todas».
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Arturo Frondizi (Paso de los Libres, Corrientes, 28 de octubre de 1908 - Buenos Aires, 18 de abril de 1995) fue un abogado y político argentino, que fue elegido como 33.° Presidente de Argentina, desempeñando su cargo entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un golpe de estado militar.

Diputado[editar]

El problema de la industrialización Cámara de Diputados, mayo de 1947[editar]

  • "[...] Entendemos por libertad sindical la libertad del obrero y empleados frente al sindicato, en el sentido de que es libre para defender las posiciones que crea conveniente, y la libertad del sindicato frente al Estado y los partidos políticos, en el sentido de que no puede ser objeto de ninguna presión por parte de estos. Nos oponemos, eso si, al intento de usar la libertad sindical para dividir, anarquizar y atomizar al movimiento obrero a fin de que no pueda tener ninguna influencia efectiva en la vida toda del pueblo argentina, creemos que debe existir un solo sindicato para cada rama de la producción y una sola central de trabajadores para la totalidad de los obreros y empleados de la República. Pero a su vez estos grandes organismos no deben realizar una centralización absorbente y paralizante de las organizaciones obreras locales y regionales, sino que deben permitirles libertad de acción en todos aquellos aspectos que sean necesarios para la mejor defensa de los intereses locales y regionales".[1]
  • "Las fuerzas obreras no deben permitir que se las divida porque esa división disminuye su propio poder, es aprovechada por los que no ayudan a la lucha y contribuye, con la diversificación de los sindicatos, a que perdura la inestabilidad social, pues al crear su sindicato para cada corriente ideológica se produce una lucha por el predominio que anula y coloca en segundo termino los intereses generales de los trabajadores. Los obreros y empleados deben luchar dentro de sus respectivos sindicato sin perjuicio de que se organicen en su del derecho democrático de asociación".[2]

Deseamos un gobierno estabilizado, Radio Belgrano 30 de noviembre de 1955[editar]

  • "Al producirse la revolución, la UCR afirmó que se ofrecía al país una de las mayores oportunidades históricas, siempre que se crearan posibilidades de realización democrática en todos los terrenos. Es indudable que cuando se abren distintos caminos para la solución de los problemas nacionales, todos los sectores de la sociedad tiene obligación de participar del debate y aportar sus soluciones, fijando con claridad su posición. Esta necesidad de calificación consciente y premeditadamente, tantos aspectos seriamente esenciales de la vida Argentina".[3]
  • "En estos momentos, uno de los mayores motivos de preocupación del pueblo es el rumbo que tomará el país como consecuencia de los planes económico a estudio del gobierno , que pueden afectar profundamente las condiciones de vida de todos sus habitantes y que tendrán, por lo tanto, una inmensa repercusión social [...]".[4]
  • "La fórmula que ensayó y puso en practica el régimen depuesto: 'de la casa al trabajo y del trabajo a casa' es una de las expresiones de inhumanidad, porque pretendía reducir a los obreros y empleados a la condición de una maquina de trabajar que no podía ni debía intervenir en los problemas de todo orden que se planteaban en el país y para cuya solución ellos debían estar ausentes. Nosotros queremos que todos los trabajadores estén alertas ante los hechos políticos y sociales y que su presencia en las calles y plazas de la República se sienta no solo para sostener sus propios intereses específicos sino también para hacer oír su voz en todos los problemas fundamentales del país".[5]

A los trabajadores, Radio Slendid, 1 de mayo de 1956[editar]

  • "De la actual situación concreta no se saldrá por actos de desesperación, que por otra parte pueden convertirse en formas de provocación que lance a los trabajadores a aventuras de las que puede resultar seriamente afectada la estabilidad y fuerza del movimiento gremial argentina. No predicaremos la resignación frente a la injusticia, sino la serenidad frente a tantos peligros que acechan a la causa nacional y popular, advirtiendo que esa serenidad no excluye la combatividad en defensa de sus derechos. Creemos que los obreros y empleados dentro de un régimen de libertad, hagan valer sus derechos y sus legítimos intereses. El camino democrático es aparentemente el mas largo y el mas difícil, pero en los hechos resultara el mas corto y el mas sencillo, porque los trabajadores contaron en ese terreno con la solidaridad de otros sectores sociales".[6]
  • "Deben también preocuparse por la situación de los trabajadores de los pueblos hermanos de América Latina, que sufren miseria, ignorancia y dictaduras. Mientras nuestros pueblos sigan aislados no podrán alcanzar un rápido mejoramiento ni una transformación de fondo".[7]
  • "Ningún obrero o empleado argentino podrá sentirse satisfecho de sus conquistas sociales mientras haya en cualquier rincón del país seres humanos tratados como mercancías, desprovistos de todas las garantías y apartados de la cultura y del progreso, como son actualmente peones, peladores o braceros de algunas zonas del interior del país. El Radicalismo sostiene que las mejoras de vida del obrero rural solo podrían obtenerse a través de una profunda transformación agraria".[8]
  • "Si en la hora del comicio la ciudadanía encomienda a la Unión Cívica Radical la responsabilidad de dirigir los destinos del país, nuestro programa democrático será cumplido con la participación de todos los argentinos, sean o no afiliados, que comparten sus ideas morales y sus ansias de transformación cultural, económica y social".[9]
  • "Si en cambio el radicalismo es derrotado en las urnas, no diremos que el pueblo tiene escasa cultura, ni que fuimos incomprendidos".[10]
  • "Confesaremos, sí, que no fuimos capaces de interpretar las angustias, las aspiraciones y las esperanzas de quienes quieren la liberación nacional y popular de la Argentina. Y podremos hacer esta confesión porque no nos avergonzamos de amar al país y de confiar en su pueblo".[11]

Radio El Mundo, 25 de junio de 1956[editar]

  • "[...] No debe haber elección previa de constituyentes. Algunos sostienen que debe convocarse previamente a Convención Constituyente. Ahora, como en 1931, la Unión Cívica Radical sostiene que las reformas constitucionales deben hacerse después de alcanzada la normalidad constitucional".[12]
  • "A su vez, aunque casi todos los sectores coinciden en la necesidad de reformar la Constitución, no existe urgencia en hacerlo. La convocatoria a elección de constituyentes antes de la elección de autoridades interesa a los grupos políticos que desean postergar la realización de los comicios generales y apreciar la orientación de la ciudadanía con vistas a sus futuros planes partidistas".[13]
  • "Pero mas grave aun, si cabe, son las objeciones de fondo que podrían formularse a una Convención surgida bajo las actuales circunstancias y que harían que la futura Constitución fuera tan vulnerable como la reforma de 1949. La UCR fundó públicamente su oposición a aquella reforma constitucional, basándose en que no se habían cumplido los recaudo legales y que no existían garantías para la libre difusión y expresión de las ideas. Una Convención que se convocara en este momento resultaría igualmente impugnable, por cuanto se´ria imposible cumplir las exigencias que la Constitución de 1853 establece para su propia reforma. Además, se celebraría en un clima político irregular".[14]
  • "La Ley Sáenz Peña fue arrancada por el pueblo al régimen, tras cruentas luchas. Cerró esta ley el ciclo que impero en el país hasta 1912, y solo intentaron reformarla gobiernos anti-populares y anti-nacionales posteriores a 1930: la dictadura de Uriburu, los gobiernos que la sucedieron y el régimen abatido en 1955. Cada vez que en el país se intentó burlar la voluntad popular, se propusieron reformas de ese ssitema electoral, cuando no se la desvirtuó por la vía del fraude y la violencia".[15]
  • "Los adversarios del gobierno provisional deben comprender, a su vez, que no será posible ninguna restauración del régimen abatido en 1955. Tampoco ellos deben pretender cobrarse revanchas. No se trata de desquitarse, sino de ayudar a salir de la situación en que vivió la República durante más de un cuarto de siglo. Se trata de termina una dolorosa etapa de errores cometidos e iniciar una vida nueva para la República. Muchos sectores medraron y lucraron con el régimen que cayo el 16 de septiembre. Pero debemos reconocer que millones de mujeres y hombres creyeron honradamente en las promesas de transformación social y de redención humana que se les formularon. Todavía esperan y reclaman esa doble conquista. Lo que deben comprender es que la transformación social y la redención humana no serán alcanzadas con un retorno al pasado, sino mediante el ejercicio de la voluntad creadora del pueblo, una de cuyas expresiones es el sufragio".[16]

"La industria argentina y el desarrollo nacional", Radio Belgrano, octubre de 1956[editar]

  • "La Argentina se encuentra ante una encrucijada de su desarrollo económico. O mantenemos la producción exclusivamente agropecuaria, cancelamos nuestro progreso industrial y seguimos concentrando toda nuestra potencia económica en torno a Buenos Aires y el Litoral o promovemos nuestras posibilidades industriales, explotamos nuestras fuentes de riquezas, despertamos las regiones atrasadas y creamos centros de producción en todas las latitudes de la República. O seguimos siendo solamente un país de carne y granos o conjugamos armónicamente las inmensas posibilidades del agro, la minería y la industria de nuestra nación".[17]
  • "La Argentina posee todos los recursos humanos y naturales necesarios para ser un país grande y prospero y para segurar a sus habitantes el mas alto nivel de vida. Podemos hacer lo que hicieron Estados Unidos y Canadá con recursos naturales como los nuestros, y Gran Bretaña, Suiza o Japón con menos territorio y menos recursos naturales que nosotros".[18]
  • "Para ello necesitamos solamente proponernos esa meta y poner toda nuestra capacidad, nuestra inteligencia y nuestro patriotismo al servicio de esa finalidad. Tenemos que ir limpiamente a los hechos y despojarnos de prejuicios, versiones interesadas y complejos de inferioridad".[19]
  • "Para fortalecernos en esta convicción, es suficiente un examen de nuestra realidad actual, de las causas que han conducido a ella y de los problemas que afectan actualmente a la industria nacional. De ese examen surgirán las soluciones que debemos aplicar".[20]
El signo de nuestra evolución económica
  • Para comprender el sentido de la alternativa que se plantea al país, debemos recapitular el proceso de nuestro desarrollo económico. Argentina alcanzó la etapa de su organización política bajo el signo de la división mundial del trabajo, según la cual algunos países eran centros industriales y otros productores de materias primas. Recordemos las proféticas palabras de George Canning, el ministro inglés que reconoció nuestra independencia en 1825: "Inglaterra será el taller del mundo y América del Sur su granja".[21]
  • "[...] El país se consagro primero a ala explotación ganadera, que atravesó las fases del cuero y del tasajo y giro luego hacia la criá de la oveja, merced a la demanda inglesa para su industria textil. Sobrevino después la etapa del frigorífico y el ovino cedió su sitio al vacuno. Casi al mismo tiempo, surgió el auge de los cultivos agrícolas y el país se convirtió rápidamente en uno de los emporios agropecuarios del mundo.[22]
  • Pese a la orientación impresa a nuestra producción, que se la quiso eminentemente agropecuaria y de exportación, nuestra industria creció. Podríamos decir que la industria argentina es un fruto de la adversidad, pues recibió sus mayores impulsos durante las grandes catástrofes mundiales: en las dos guerras y en la crisis mundial que siguió a 1930.[23]
  • Particularmente, la segunda gran guerra produjo un aislamiento que resultó una especie de proteccionismo forzado y el país debió procurar, por sus propios medios, la provisión de productos manufacturados que afluían del exterior y que el conflicto bélico había interrumpido".[24]
  • La creciente importancia de la producción industrial dentro del cuadro económico argentino se manifiesta claramente en las cifras de la renta nacional y de la población ocupada. En 1935 el sector agropecuario aportaba a la renta total el 27,5 % y la industria manufacturera el 19,3 %. Pero en 1954 el aporte agropecuario desciende al 17,2 y el de la actividad industrial se eleva al 22,1%. Entre 1946 y 1954 el número de personas ocupadas en la minería y la industria pasa de 1.224.000 a 1.536.000 y la proporción relativa activa que vive de las ocupaciones del campo, un 29 % halla ocupación en la industria, que de esta manera se ha convertido en la mayor fuente de trabajo de los argentinos".[25]
Los argumentos contra la industrialización
  • "Pasada la crisis mundial de posguerra y en aumento constante la producción de los grandes centros industriales de todo el mundo, nuestro país enfrento una cerrada ofensiva, interna y externa, contra esta industrialización. Los principales argumentos que se esgrimen son que la Argentina es un país eminentemente agropecuario y que gran parte de la industria actual es artificial".[26]
  • "Quienes alegan lo primero pretenden volver a la idea de la Argentina "granero del mundo", o sea la 'huerta' de la que hablaba el ministro Canning. No advierten que el hecho de que Estados Unidos haya llegado a ser el más poderoso productor agropecuario del mundo no le impidió convertirse en el transcurso del tiempo en el más poderoso productor industrial. Al igual que la Argentina, debió luchar en su hora contra los intereses de las potencias ya industrializadas que pretendían hacer de Norteamérica otro "granero elemental". Para los Estados Unidos contaron con un compacto frente interno y con dirigentes con sentido nacional que lanzaron a su patria por un camino de un progreso extraordinario".[27]
  • Además no existe tal antinomia. Si la industria necesita de las materias primas que le suministra el campo, éste también necesita de la industria.[28]
  • La otra acusación corriente contra la industria argentina se basa en su supuesta artificialidad ¡Qué quiere decir industria artificial?. Para algunos lo es la que se sustenta con materia prima importada, como si ese no fuera el caso e la casi totalidad de la industria británica, y como si olvidaran que el mayor volumen de importación de los Estados Unidos es la materia prima para su poderoisisima industria.[29]
  • Otros califican de artificial a la industria que necesita protección. También en este caso nuestra propia historia económica nos ofrece saludables enseñanzas. Los hombres que, con visión del porvenir, lucharon por imponer la protección a la agricultura en pleno auge de la ganadería, chocaron con argumentos similares a los que todavía esgrimen contra la industria los defensores de la actual estructura económica.[30]
  • En 1877, cuando Carlos Pellegrini, Vicente Fidel López y otros diputados propiciaron leyes protectoras de la agricultura nacional, se les dijo que ese movimiento importaba atacar al consumidor y que iba a encarecer el pan del pobre. A casi ochenta años de esa crítica, se nos dice que proteger la industria nacional perjudica a los consumidores y encarece los artículos. El argumento no es solo anacrónico, sino falso. Estos enemigos de la industria ignoran y olvidan que los países anglosajones practicaron o practican el más cerrado proteccionismo. En 1897, el general Grant, que acaba de dejar la presidencia de los Estados Unidos, pronunció las siguientes palabras en una reunión de librecambistas ingleses que se celebraba en Manchester: 'Señores, durante siglos Inglaterra ha usado el proteccionimos, lo ha llevado hasta sus extremos y este le ha dado resultados satisfactorios. No hay duda alguna que a ese sistema se debe su actual poderío. Después de esos siglos, Inglaterra ha creído conveniente adoptar el libre cambio, por considerar que ya la protección no le puede dar nada. Pues bien, señores, mi conocimiento de mi patria me hace creer que dentro de doscientos años, cuando Norteamérica haya obtenido del régimen protector todo cuando este puede darle, adoptara firmemente el libre cambio'.[31]
  • Si los Estados Unidos, mentores del liberalismo económico contemporáneo, no vacilan en rodear del amparo estatal a una industria que cuenta con todos los recursos tecnológicos y financieros imaginables ¡que menos cabe hacer en nuestro país y con nuestra industria, que debe desenvolverse en precarias condiciones tecnológicas y financieras?.[32]
  • Aparentemente, es cierto que el libre ingreso de artículos extranjeros permitirá abaratar el costo de vida. Pero como ello habría de lograrse al precio del cierra de fabricas, la consiguiente desocupación y el empobrecimiento paulatino del mercado interno, el resultado final sera muy distinto del que se propicia. Como dijera agudamente un escritor nuestro, es lo mismo que 'pedirle a un hombre sin trabajo que elija entre vivir más barato o tener con que vivir'. ¿De que sirve al obrero que baje el precio de los artículos si no obtiene con qué comprarlo?.[33]
Soluciones inmediatas para los problemas urgentes
  • [...] Pero los productores no pueden importar las maquinas que precisen aunque tengan los dolares que libremente venden todas las casa de cambio. Necesitan un permiso. Pero si esos empresarios, en vez de importar máquinas, quieren hacer viajes fastuosos, no deben pedir permiso alguno para llevarse los dolares comprados en Buenos Aires. El dolar a 30 pesos puede servir así para facilitar la salida de capitales y utilidades y para el lujo de viajeros, pero no para comprar la cadena de un tractor, el pico de un minero ni la maquina de una fabrica argentina. Es necesario cambiar totalmente esta orientación y destinar esas disponibilidades de divisas a incrementar el patrimonio productivo de la nación.[34]
Déficit energético
  • No es menos grave la necesidad insatisfecha de energía barata y abundante que aqueja a las fabricas y talleres de casi todo el país. Mientras sigamos racionando la electricidad, limitando la ampliación de las plantas e impidiendo la radicación de establecimiento en cualquier punto del país por falta de fuentes de energía, nuestro progreso industrial seguirá estancado. Al encararse la solución de estos problemas debe tenerse en cuenta la des-centralización de las industrias y una adecuada combinación entre el plan energético integral y la producción de equipos e instalaciones por la industria local, que ha alcanzado altos niveles técnicos en la especialidad.[35]
  • La falta de combustibles que aqueja a gran numero de importantes industrias, reduce su capacidad de producción y desalienta la instalación de nuevas plantas, además de su lógica incidencia sobre los transportes. Además de mantenerse la importación que sea indispensable, debe activarse la explotación de nuestros yacimientos. Asimismo, la localización de las nuevas industrias debe adecuarse, en los posible, al aprovechamiento de otras fuentes de energía, especialmente la proveniente de saltos de agua.[36]
  • Los créditos industriales: la posición de reformar la estructura del Banco Industrial creo gran intranquilidad. La orientación que se imprime a la política crediticia es de fundamental importancia, pues la industria necesita créditos raídos, adecuados y baratos para fomentar la producción de créditos a largo plazo y bajo interés para el re-equipamiento industrial. El otorgamiento de estos créditos debe estar en manos especializadas, pues el criterio que los rige no es el de un banco tradicional. El bnanco industrial, que vino a satisfacer un viejo anhelo de los industriales argentinos, no debe desaparecer,. Por el contrario, debe intensificar su política de fomento y aliento a la producción y operar con criterio selectivo, para orientar la industria en beneficio del país. Su acción debe orientarse al fomentas de las economías regionales, evitando de la deformación estructural que resuelta de la exclusiva concentración fabril del Gran Buneos Aires, que conspira contra un desarrollo efectivo del federalismo argentino.[37]
  • La política impositiva: No podemos seguir con un régimen tributario que ha sido calcado de países ricos y muy capitalizados. Somo un país con un indice bajisimo de acumulación de capital. Necesitamos de una base totalmente distinta. Los impuestos deben promover la capitalización en vez de frenarla. La política impositiva debe orientarse hacia el estímulo de la empresa productiva y castigar con más rigor las rentas improductivas. En un país donde hay que crear una conciencia y un mercado nacional de capitales, el impuesto no debe representar una valla, sino todo lo contrario. De allí la función ordenadora de la política impositiva, que debe guiarse por la preocupación del desarrollo nacional y no por un sentido fiscalista.[38]
  • Las deficiencias de transporte: la escasez de medios de transporte y el mal estado de las existentes constituyen un serio impedimento para nuestra industria. La re-estructuración total del sistema vial, ferroviario y fluvial que el país reclama con urgencia debe tener primordialmente en vista esta situación. También aquí la industria esta llamada a desempeñar un gran papel, pues estamos en condiciones de suministrar gran parte de los materiales, equipos e instalaciones necesarios, no bien se encare, con amplitud de visión y sentido realista, una solución integral del problema. Esta solución deberá incluir, necesariamente, una localización racional de las industrias, que reduzca la incidencia del transporte en el proceso de la producción y un amplio desarrollo de la industria pesada.[39]
  • Abastecimiento de materias primas: la falta de un abastecimiento regular y adecuado de materias primas ha sido causa de una aguda crisis de nuestra industria. Esta provisión debe facilitarse en toda forma. También en este aspecto deben evitarse los intermediarios y debe darse, en lo posible, prioridad a la materia prima nacional.[40]

"Los grandes objetivos nacionales" Radio Belgrano, 9 de febrero de 1957[editar]

  • No traemos ni queremos discusiones en torno de los hombres, sino de los grandes objetivos nacionales. Queremos debates de ideas, no juegos de pasiones. Llegará el momento en que, quienes han seguido el camino de la segregación, deberán ceder el sitio de los agravios a las ideas. Entonces, como ahora, afrontaremos el gran debate, y el pueblo juzgara. Porque sostengo que este programa y estas ideas se me combate y se pretende cerrar el camino de la UCR. Me llaman fascista, nazi y comunista. No he sido nunca, no lo soy, no lo seré jamás [...]
  • Tengo plena conciencia de cuento nos espera. Conozco lo suficiente de nuestra historia política como para no tener dudas. Los nombres que el destino señaló para servir la causa del pueblo sufrieron siempre los peores embates. Tengo presente el suicidio de Alem, la tentativa de asesinato a Lisandro de la Torre su posterior suicidio. A Yrigoyen se lo dejó solo. Yo soy solamente un hombre del común. No dispongo de los resortes del poder material pero tengo la fuerza y la autoridad moral de un hombre del común. No dispongo de los resorte del poder material, tengo la fuerza y la autoridad moral de un hombre del pueblo. Tengo la firme decisión de enfrentar lo que pueda sobrevenir. No me suicidaré, no me iré del país ni cederé. Permaneceré en mi puesto, en esta lucha que no es mía ni solo del pueblo argentino, porque se esta librando en nuestra América, y la están librando a lo largo y a lo ancho del mundo los pueblos que se levantan contra la opresión y el privilegio, combaten por la libertad, la justicia y el progreso del género humano.[41]

  • "Para que exista un régimen constitucional en la República, no es suficiente la existencia de un edificio que se llama Congreso Nacional, ni un recinto como éste, ni un Reglamento, ni estas bancas; es preciso que el Congreso Argentino funcione en la integridad de su capacidad y de sus atribuciones, es imprescindible que se sienten aquí representantes de los partidos políticos, pero por sobre todo que se sienten representante del pueblo, dispuestos a servir a los ideales de la Nación Argentina, en sus grandes aspiraciones".[42]
    • Nota: Palabras pronunciadas desde su banca el 01/06/50.

Presidente[editar]

  • "La Nación Argentina inicia hoy un nuevo período constitucional que las circunstancias han convertido en comienzo de una nueva era. En lo profundo este acto inicial está presidido por un ideal moral: la clara e inequívoca voluntad del reencuentro argentino y de reanudar el desarrollo nacional. A partir de hoy gobernaré para todos los argentinos y reclamaré el concurso de cuantos comparten los anhelos del pueblo, cualquiera que sea su militancia política y sin otra condición que su honestidad y su capacidad. Abandono toda tarea partidista y declaro solemnemente que desde la Casa de Gobierno no se hará política de partido. Debemos terminar con el sectarismo y la intolerancia."
    • Nota: En su discurso presidencial del 1° de mayo de 1958 resaltó estas palabras.
  • "A las Fuerzas Armadas las queremos al servicio de la Nación y no como guardia pretoriana del presidente de la República". [43]
  • "Espiritualmente a ninguna, materialmente a todas".
    • Fuente: La revista "Atlantida".
  • "Nos aguarda una inmensa tarea. Tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo y la desesperanza. Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro. Tenemos que aplicar toda nuestra fuerza y toda nuestra inteligencia para levantar al país y lanzarlo hacia adelante. Habrá que construir puentes, diques caminos, oleoductos, usinas y fábricas sobre toda la República. Habrá que volcar tractores, equipos electrógenos,talleres y máquinas agrícolas sobre todos los campos. Tendremos que multiplicar los camiones, los vagones y las locomotoras. Las alas argentinas surcarán todos los cielos y la bandera de la patria flameará sobre todos los mares como una mensajera del progreso. Tendremos que movilizar todas nuestras energías y todos nuestros recursos. Nadie debe esperar que todo provenga del gobierno. El Poder Ejecutivo cumplirá su parte, prestando la ayuda que sea necesaria y estimulando la acción de las fuerzas creadoras, que residen únicamente en el seno del pueblo. Pero esta es una tarea común. Tenemos que vencer, porque esta lucha sin cuartel la hemos de librar en nombre de la justicia y de la libertad".
  • "Cambie mi postura por que prefiero renunciar a una actitud intelectual irreal, que mantenerla en desmedro de los intereses del país"
    • Nota: Esto lo dijo después de cambiar de opinión con respecto a la capacidad de YPF, para poder extraer petroleo.[44]
  • "No renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país."[45]
    • Nota: Una vez detenido en la isla Martín Garcia, los militares le exigieron a Frondizi que renuncie, este se negó y dijo esa frase.
  • "El pueblo japonés ha hecho una maravillosa experiencia de tesón y disciplina, al convertir una pequeña extensión superpoblada y no muy rica en recursos naturales, en una de las primeras potencias industriales contemporáneas."[46]
    • Nota: Mensaje de Frondizi al pueblo japonés durante su gira en Asia.
  • "Me dirijo esta noche al pueblo de la República para hablar de un problema dramático, cuya solución interesa a todos los argentinos y no puede postergarse ni un día más. Me refiero al problema del transporte en todo el país. No podemos ocultar la gravedad de la situación y hay que hablar con entera franqueza: tenemos un pésimo sistema ferroviario y sus finanzas están en bancarrota. El gobierno ha decidido adoptar medidas enérgicas para resolver de raíz este problema y apela a la comprensión y a la colaboración de todos los habitantes de la República.

    Del mismo modo que las arterias sirven para la circulación sanguínea a lo largo del cuerpo, las vías de comunicación sirven para la circulación de personas y productos a lo largo del territorio de una nación y se proyecta aún más lejos en el caso del transporte internacional. [...] La verdadera crisis de nuestro transporte en general no consiste en que sea caro y produzca déficit sino en que ha quedado inmutable en un cuerpo nacional que en estos momentos crece y se transforma rápidamente.

    Tampoco es Buenos Aires el único centro industrial y comercial del país. Tenemos una actividad manufacturera y mercantil de grandes proporciones en populosas ciudades del interior y aún las más pequeñas crecen a un ritmo notable.

    Sin embargo, esta nueva y pujante geografía económica argentina que se expresa en el petróleo y el gas de la Patagonia y del norte, en los yacimientos minerales y las acerías, en las radicaciones de industrias de toda índole, sufre la parálisis y el aniquilamiento del transporte, se decir, del sistema arterial que debería comunicar esos centros entre sí, llevando la materia prima a las plantas transformadoras y los productos terminados a los centenares de centros consumidores de toda la república. [...] Así en 1960, los ferrocarriles disminuyeron en seiscientos treinta mil toneladas la carga transportada con relación al año anterior.

    Que sepan que ni un solo obrero y empleado ferroviario verá sus derechos sociales y laborales afectados injustamente; y que los hombres con vocación ferroviaria hallarán las oportunidades que ahora les están negadas, debido a que no hay perspectivas para los agentes de un servicio que gravita sobre la economía nacional con pérdidas que constituyen más del 75% del déficit fiscal.

    Por consiguiente, sin perjuicio de la intensa labor que se está cumpliendo en virtud del decreto 853/61, el poder ejecutivo incorporará al servicio, con carácter de urgencia, las unidades y material que sean necesario para corregir el desastroso deterioro del sistema ferroviario [...].

    Se ha comprobado que el hecho de que el sistema ferroviario no responda a nuestras necesidades actuales es la principal fuente generadora del déficit presupuestario que padecemos. Ello se debe al trazado anacrónico de la red, a la imposibilidad de reponer el material envejecido en la medida de las necesidades más inmediatas y a la falta de racionalización que multiplica varias veces el costo de tonelada/kilómetro/hora, y además, inmoviliza el material, degrada los servicios, e imposibilita la mejora de los salarios".
    • Nota: Fragmento del discurso que dio para televisión y radio sobre el estado de los Ferrocariles Argentinos. Extraído del Diario El Día, fecha: 5 de julio de 1961.[47]
  • "Sin desarrollo nacional no hay bienestar ni progreso. Cuando hay miseria y atraso en un país, no solo sucumben la libertad y la democracia, sino que corre peligro la soberanía nacional."[46]
  • "Un pueblo pobre y sin esperanzas no es un pueblo libre. Un país estancado y empobrecido no puede asegurar las instituciones democráticas. Por el contrario, es campo propicio para la anarquía y la dictadura."
    • Discurso ante el Capitolio en los Estados Unidos.[46][48]
  • "Pero cuando asumimos al gobierno, las reservas de oro ascendían a 125 millones y medio de dólares, y el conjunto de oro y divisas a poco más de 250 millones de dólares. A su vez el 1 de mayo al 31 de diciembre habrá que cumplir con compromisos por valor de 645 millones de dólares en el exterior. No disponemos por lo tanto, ni de un gramo de oro en el Banco Central para YPF."
    • Discurso del 24 de julio de 1958, cuando se declaró la "batalla del petróleo".[46]
  • "Solamente los débiles eluden la confrontación con hombres que no piensan como ellos. Ninguno de los estadistas de las grandes naciones occidentales rehúsan hablar con los dirigentes de los países comunistas. Nosotros no queríamos ser jamás gobernantes de un pueblo que tiene miedo de confrontar sus ideas con otras ideas"
    • Arturo Frondizi dijo esto en respuesta a su reunión con Ernesto Guevara.[49]
  • "Aumentaremos la producción y posibilitaremos su más equitativa distribución. Un aumento de la riqueza que no aproveche a toda la población, no es un bien socialmente apreciable. Una distribución de riqueza que desaliente el esfuerzo productivo concluye por empobrecer a todos"
    • Fragmento del discurso ignagural.[50]
  • "Ninguna Nación que lo sea realmente, puede prescindir de su brazo armado, como celoso y aguerrido defensor de la soberanía territorial, en todas sus acepciones. Sin él, la República pierde una condición prioritaria para la vigencia del Estado Nacional: la de garantizar el monopolio del uso de la fuerza dentro de la sociedad."[51]

Luego de la presidencia[editar]

Declaración MID sobre la Guerra de Malvinas, 22 de abril de 1982 (MID Frondizi-Frigerio)[editar]

  • Sería absurdo suponer que en la Argentina hay quienes no apoyen la recuperación de las Malvinas. Pero así como la apoyamos queremos distinguir entre la acción de las Fuerzas Armadas, teñida ya de coraje y de sangre, respecto de la decisión política del gobierno que puso en movimiento esa acción. Todo el pueblo está y estará con sus soldados, pero tiene derecho a conocer el curso de acción para lograr que el sacrificio en vidas y bienes no sea en vano. Es falso que cuando hay un conflicto internacional haya que callar las discrepancias con el gobierno, aun las que suscite ese mismo conflicto. Salvo una restringida esfera de secreto diplomático y militar el país debe tener información genuina y debatir sobre cómo lograr que nuestros soldados y diplomáticos tengan éxito; sólo con la participación amplia del pueblo habrá una unidad real que trascienda la retórica... Nuestra inserción en el campo occidental es la resultante de una compleja gama de factores geográficos y políticos y salir de él por la contingencia del conflicto sería errar en la evaluación del esquema de alianzas que jugarán en favor y en contra de la Argentina. Sería, sin duda, desfavorable para la Argentina; y, por lo demás, si se llegara al extremo de una “mundialización” del litigio, a una intervención de las superpotencias, las consecuencias serían imprevisibles.[52][53][54]

Sobre Alsogaray[editar]

  • No existió ninguna otra razón para nombrarlo que la crisis militar. En junio de 1929 el gobierno prácticamente no existía. Había que romper el circulo de la nada con un hombre que pudiera ser factor de distensión. Elegí entre los posibles a Alsogaray, porque se comprometió a proseguir con la política que estaba realizando, Cuando lo saque, tome una decisión a nivel económico y otra a nivel militar, porque poco antes había conseguido relevar a Toranzo Montero del comando en jefe del Ejercito gracias al apoyo del secretario de guerra general Rosendo Fraga. Alsogaray todavía esta preguntando porque lo saque, porque le pedí la renuncia. Es muy fácil explicar porque lo saque. Lo que me resulta difícil es explicar porque lo nombre.[55]

Sobre Arturo Frondizi[editar]

  • Es posible que, como Rivadavia, haya sido un adelantado a su época: así parece evidenciarlo la vigencia de algunas de sus políticas, que en el tiempo de su magistratura provocaron el rechazo de muchos y hoy se demuestran como sabias. Ocurrió con su apertura política petrolera, su concepto de atracción de capital extranjero en las áreas más críticas de nuestra economía, su posición frente al problema de Cuba, y su convicción de que la guerra fría había terminado y que advenía una época de convivencia pacífica entre las naciones del mundo. Félix Luna (1995).[56]
  • Impulsó la modernidad cuando aún no era conocida como factor de crecimiento institucional. Muchas veces me pregunté si la división del radicalismo no fue catastrófica para el país. Desde luego, todos habíamos admirado a quien, como presidente del Comité Nacional de Radicalismo, había pronunciado por radio el notable discurso del 27 de julio de 1955, en el que, a la par de reclamar el funcionamiento de la democracia, sentó la piedra angular de un programa de gobierno... Nunca odió a sus adversarios y tampoco tuvo rencor... De sus altos valores da cuenta la visita que la hija de López Rega hizo a Frondizi en su casa, en la que el anfitrión le reprochó: 'Sí, fue su padre el que mandó matar a mi hermano Silvio, pero yo lo perdono porque en mi corazón no guardo rencor ni deseos de venganza'. Norma, la visitante, se echó a llorar.Raúl Alfonsín.[49]
  • Creo que Frondizi fue uno de los últimos grandes presidentes que tuvo la Argentina... Cuando algunos retrógrados querían volver al modelo económico agroexportador, Frondizi impulsó la integración productiva entre los distintos sectores y potenció la siderurgia, la industria pesada y la petroquímica dando protagonismo a las inversiones de capital y las tecnologías intensivas».[57]
  • Bueno, esos años [1958 a 1962] fueron maravillosos. Terminaron con la dictadura de Onganía. La universidad era una especie de ámbito privilegiado, floreciente, con aires de libre pensamiento. Ahí nacimos nosotros. Marcos Mundstock, integrante de Les Luthiers.[58]
  • Algunas ideas de Frondizi me parecen clave, y esto también define nuestra propuesta. Nosotros creemos no en un conflicto de clases, porque esto lleva a la experiencia venezolana; nosotros creemos en una alianza de conciencia de clases... creemos que podemos tener un país integrado, social, política y culturalmente.[57] Elisa Carrió.
  • Recuerdo luego que una tórrida tarde de verano, comencé a leerlos y no pude contener un franco sobresalto. Me encontré con palabras atemporales que parecían haber sido escritas en el momento que las estaba leyendo, tal era su actualidad.[59] Fernando Miranda.
  • A Arturo Frondizi lo voltearon intereses contrarios a la política desarrollista de ese gran intelectual y político que fue electo con el apoyo peronista. Eduardo Duhalde en Memorias de un incendio.

Referencias[editar]

  1. Titto y Luna, 2010, p. 32.
  2. Titto y Luna, 2010, p. 32.
  3. Titto y Luna, 2010, p. 29.
  4. Titto y Luna, 2010, p. 29.
  5. Titto y Luna, 2010, p. 33.
  6. Titto y Luna, 2010, p. 37.
  7. Titto y Luna, 2010, p. 40.
  8. Titto y Luna, 2010, p. 40.
  9. Titto y Luna, 2010, p. 41.
  10. Titto y Luna, 2010, p. 41.
  11. Titto y Luna, 2010, p. 41.
  12. Titto y Luna, 2010, p. 44.
  13. Titto y Luna, 2010, p. 44.
  14. Titto y Luna, 2010, p. 44.
  15. Titto y Luna, 2010, p. 45.
  16. Titto y Luna, 2010, p. 48.
  17. Titto y Luna, 2010, p. 49.
  18. Titto y Luna, 2010, p. 49.
  19. Titto y Luna, 2010, p. 49.
  20. Titto y Luna, 2010, p. 49 y 50.
  21. Titto y Luna, 2010, p. 50.
  22. Titto y Luna, 2010, p. 50.
  23. Titto y Luna, 2010, p. 50.
  24. Titto y Luna, 2010, p. 50 y 51.
  25. Titto y Luna, 2010, p. 51.
  26. Titto y Luna, 2010, p. 51.
  27. Titto y Luna, 2010, p. 51.
  28. Titto y Luna, 2010, p. 52.
  29. Titto y Luna, 2010, p. 52.
  30. Titto y Luna, 2010, p. 52.
  31. Titto y Luna, 2010, p. 52 y 53.
  32. Titto y Luna, 2010, p. 53.
  33. Titto y Luna, 2010, p. 53.
  34. Titto y Luna, 2010, p. 56.
  35. Titto y Luna, 2010, p. 57.
  36. Titto y Luna, 2010, p. 57.
  37. Titto y Luna, 2010, p. 57.
  38. Titto y Luna, 2010, p. 57 y 58.
  39. Titto y Luna, 2010, p. 58.
  40. Titto y Luna, 2010, p. 58.
  41. Titto y Luna, 2010, p. 65 y 66.
  42. La Huella
  43. cronista Fraces
  44. (1995), Historia de la Argentina, La Propuesta Desarrollista, por Félix Luna. ISBN 950-752-292-1.
  45. ONI. «El argentino dice...». Consultado el 25 de noviembre de 2009 «La frase fue pronunciada por Arturo Frondizi dos días antes del golpe, el 27 de marzo de 1962, y se convirtió en una de las frases célebres de la historia argentina.»
  46. 46,0 46,1 46,2 46,3 Altamirano, Carlos (1998). Los nombres del poder: Arturo Frondizi. ISBN 950-557-248-4.
  47. Diario El Día (5 de julio de 1961), (Recorte del discurso).
  48. La Opiñion
  49. 49,0 49,1 Renacimiento integral del subdesarrollo argentino
  50. QUIERO COMPARTIR UN MAIL QUE HE RECIBIDO
  51. BICENTENARIO: TESTIGO DEL CASTRENSE APOCALIPSIS-K
  52. MID (22 de abril de 1982). «Documento del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) del 22 de abril de 1982». El Historiador. Consultado el 15 de mayo de 2016
  53. , Rogelio (1983), «Documento del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) del 22 de abril de 1982» Diez años de la crisis argentina. Diagnóstico y programa del desarrollo
  54. (13 de abril de 1982) Comunicado de la Multipartidaria
  55. Plantilla:Harvsp
  56. Arturo Frondizi 1958 - 1962
  57. 57,0 57,1 Roberto Lavagna.
  58. «Les Luthiers: un clásico de 40 años», artículo en el diario Río Negro (Viedma). Consultado el 16 de octubre de 2010.
  59. Miranda, Fernando: «Frondizi, ese desconocido», artículo en la Revista de Artes (Buenos Aires). Consultado el 23 de octubre de 2010.

Bibliografía[editar]

  • Titto, Ricardo de (director y compilador); Luna, Félix (prólogo) (2010). El pensamiento del desarrollismo. Claves del Bicentenario. Buenos Aires: Editorial El Ateneo. ISBN 978-950-02-0496-5.

Enlaces exteros[editar]