Sixto Villoldo

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Sixto Villoldo nació el 27 de mayo de 1922 en Perico (Dpto. El Carmen), hijo de Catalina Torres y de Sixto Villoldo; fue un religioso argentino.

Siendo un adolescente, cuando cursaba el primer año del Colegio Nacional de Belgrano de Salta, sintió el llamado de Dios, pasó al Seminario de Jujuy y en forma paralela también cursó el Bachillerato Humanístico en Salta. Luego estudió Filosofía y Teología en el Seminario de Catamarca. Se ordenó el 1 de diciembre de 1946, fue el primer sacerdote ordenado en Jujuy y el 8 celebró su primera misa en la Iglesia Catedral. Por 10 años sirvió al obispo hasta que fue designado a San Pedro, recibiendo la parroquia de manos de Monseñor José Gottau, se abocó a la construcción de las naves laterales, de los altares y de la casa parroquial. Trabajó en la formación de Cáritas, de los Boys Scouts y la Liga de Padres que tenía como finalidad mantener la Casa del niño que trabaja, fundó el Coro Palestrina, la Banda de Música Juvenil integrada por los Boys Scouts. Durante su labor como párroco Monseñor Sixto Villoldo fundó once capillas, la primera fue la capilla Nuestra Señora de Fátima en barrio Belgrano, la capilla Santa Teresita, después vinieron las capillas de barrio Las Maderas, San Francisco, Sarmiento, Patricios, dos en La Merced, donde además se construyó la casa para las hermanas y la gruta que está en Rodeito en honor a la Virgen del Valle de El Chaguaral. En 1960, y en mérito a su fecunda labor en la Iglesia, el Obispo lo invitó a la visita Ad- Límina, que efectúan los Obispos a Roma. En esa oportunidad, tuvo una audiencia privada con el Papa Juan XXIII quien le otorgó el título de Camarero Secreto de su Santidad (es decir el de Monseñor) y hasta el año 1995, fue la distinción de más antigüedad del noroeste argentino. Tras esa primera visita al Vaticano, concretó otras al Papa Juan Pablo II, quien en su visita al norte argentino en 1987 le ha entregado regalos de nuestros pueblos en propias manos de a su Santidad. El 8 de noviembre de 1995, Monseñor Villoldo, el misionero sacabriniano Luis Lobatín y el padre Gregorio Abendaño regresaban de una reunión del Decanato del Ramal por la ruta provincial Nº1 y a la altura de El Piquete sufrieron un accidente, tres, días después un 11 de noviembre falleció. Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Cristo Rey, para luego ser trasladado a la Iglesia San Pedro de Río Negro para su descanso definitivo.