Historia de Europa/El periodo de entreguerras

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Introducción[editar]

David Lloyd George, Vittorio Orlando, Georges Clemenceau, Woodrow Wilson

El final de la Primera Guerra Mundial acabó con las naciones que habían participado en los combates agotadas, toda una generación de jóvenes muertos en el campo de batalla y las condiciones políticas completamente modificadas, muy diferentes de las de antes de la guerra.

Las monarquías de Alemania, Austria y Rusia habían sido apeadas del poder y en su lugar ahora tenían gobiernos democráticos o revolucionarios. Muchos grupos étnicos europeos que estaban sujetos a estas tres naciones buscaban una oportunidad para obtener su independencia. Contra esta situación las potencias vencedoras trataron de obtener la paz permanente en Europa.

Los vencedores de la guerra rápidamente culparon a Alemania del estallido de la guerra y decidieron castigarla, y eso es exactamente lo que hicieron con el Tratado de Versalles en 1919. El Tratado fue tan difícil para Alemania porque Francia e Italia la responsabilizaban de toda la situación.

El Tratado de Versalles 1919[editar]

En el Tratado de Versalles o también llamada Paz de París, los cuatro grandes acordaron llegar al mejor resultado para el final de la guerra.

Los cuatro grandes eran: los Estados Unidos, representado por su presidente Woodrow Wilson; Gran Bretaña representada por su primer ministro Lloyd-George; Francia representada por el primer ministro Georges Clemenceau, que era quien más abogaba por la venganza contra Alemania; y el primer ministro de Italia, Vittorio Emanuele Orlando.

Alemania y Rusia no fueron invitadas, ya que Alemania fue derrotada y Rusia había firmado la paz por separado con Alemania en 1917, y era temida debido al crecimiento de los revolucionarios bolcheviques.

Durante el debate, encabezados por el presidente Wilson, ya que los Estados Unidos habían sido los menos afectados y por lo tanto eran los más neutrales de los vencedores, y porque los otros miembros vieron en el plan de los 14 puntos que Wilson proponía un camino ideal para un nuevo futuro. cambios territoriales resultantes de la Primera Guerra Mundial.

Mapa de Europa (1923) en el que se muestran los cambios territoriales ocurridos como consecuencia de la Primera Guerra mundial.

Los catorce puntos de Wilson[editar]

Era un nuevo tipo de tratado, democrático, liberal, ilustrado y progresista - diseñado para hacer que la paz estuviese asegurada para siempre. Los puntos claves de estas propuestas fueron diseñados para prevenir tratados secretos en el futuro, para permitir la libertad en el mar, proporcionar una reducción de armamentos, permitir la libre determinación de las naciones y establecer la Sociedad de las Naciones, que Wilson veía como el principal instrumento para garantizar la paz futura.

El Tratado con respecto a Alemania[editar]

En contraste con el idealismo de Wilson, el Tratado de Versalles fue duro, brutal, punitivo y vengativo, especialmente por que Francia seguía rumiando su rabia en contra de la guerra franco-prusiana y afirmaba que la mayor parte de la guerra habían sido en suelo francés.

Los aspectos del Tratado fueron diseñados para evitar la posibilidad de que Alemania hiciera la guerra en el futuro. Se decidió que Alemania devolviese muchas de sus colonias recientes, incluyendo Alsacia-Lorena a Francia. La Renania, entre Francia y Alemania sería desmilitarizada y transformada en una zona de separación entre las dos naciones.

Las colonias alemanas se repartieron entre Francia y Gran Bretaña y Alemania perdió un 13, 5% de la tierra y el 12, 5% de su población. La marina alemana fue confiscada y el ejército alemán se limitó a 100. 000 miembros, no se les permitió ningún submarino o aviones ni artillería.

Alemania fue obligada a pagar unas reparaciones de guerra brutales de 132 mil millones de marcos oro. Por último, el artículo 231, la Cláusula de la culpa de la guerra, era una medida estrictamente retributiva que obligaba a Alemania a asumir la plena responsabilidad de la guerra.

Los problemas de Alemania después de la Primera Guerra Mundial[editar]

El nuevo gobierno democrático de Alemania, llamado la República de Weimar se enfrentó a graves problemas después del Tratado de Versalles. A pesar de que el Kaiser Guillermo II abdicó y la cúpula militar perdió su autoridad, los alemanes definitivamente se negaron a admitir que su ejército había perdido la guerra.

Gran parte de los alemanes creían que si Alemania hubiera seguido luchando podría haber sido capaz de ganar, y que la rendición fue traicionar a un ejército capaz de ganar la guerra.

Mientras que esta idea socavaba gravemente la credibilidad de la nueva república, la noción de que Alemania podría haber continuado luchando y ganar finalmente fue rechazada por la mayoría de los historiadores debido a la llegada de las fuerzas descansadas de Estados Unidos y al desgaste de los alemanes después de cuatro años de batallas.

De hecho, a finales de 1918, el alto mando alemán frente a una poderosa ofensiva de los aliados en suelo alemán, y el agotamiento de sus propias tropas, se dirigieron desesperados a políticos demócratas y les pidiero a ver de qué manera los Aliado encontrarían aceptables unas negociaciones. pueblo alemán en frente del Reichstag en contra del Tratado de Versalles

El pueblo alemán frente al Reichstag en contra del Tratado de Versalles

Inmediatamente después de la guerra, la República de Weimar se encontró con serios problemas económicos. Millones de soldados desmovilizados que regresaban a casa para enfrentar el hecho de que prácticamente no había trabajo. Se extendió el hambre. Para complicar las cosas, Francia y Gran Bretaña tuvieron que pagar las deudas con los Estados Unidos y Alemania y para eso requerían reparación a Alemania.

Alemania no podía pagar, entonces Francia se anexionó las ciudades industriales del valle del Ruhr. En respuesta a Alemania comenzó a imprimir dinero para pagar a los trabajadores en paro del Ruhr, lo que resultó en una hiperinflación absurda en el país.

Políticamente, fue durante muchos años un casi-caos, a medida que los grupos políticos, tanto de izquierda y derecha, se enfrentaron abiertamente por el gobierno central. Los espartaquistas o comunistas llevaron a cabo levantamientos en Berlín y otras ciudades y tomaron el poder brevemente en Baviera. Los Freikorps, varias bandas de soldados desmovilizados que no quieren dejar las armas aplastaron el golpe de Estado de Baviera.

Entre tanto, los Freikorps también trataron de derrocar al gobierno de la República de Weimar, con un golpe de estado en 1920, que fracasó cuando los trabajadores alemanes respondieron con una huelga general.

Esta era la atmósfera en 1919, cuando un pequeño grupo de la extrema derecha en Múnich adoptó a un nuevo miembro, un cabo del ejército llamado Adolf Hitler. Experto orador y político, Hitler tomó rápidamente la posición de cabeza del partido Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, conocido como Nazis.

El regreso de la próspera Alemania[editar]

A finales de 1920 la prosperidad volvió a Alemania, principalmente como resultado de los esfuerzos de América del Norte a través del Plan Dawes de 1924 y del Plan Young de 1929.

Estos planes otorgaron préstamos a la República de Weimar y permitió a la República mantener un plan realista de pagos de las reparaciones de guerra, ayudando a la estabilización económica. Esta prosperidad logró calmar a los grupos radicales de izquierda y derecha. El interés por estos grupos se redujo como resultado de la prosperidad alemana.

El crecimiento del pacifismo y el aislamiento en la década de 1920[editar]

Durante los años 20, las actitudes que prevalecían entre los pueblos y las naciones en general eran el pacifismo y el aislamiento. Después de ver los horrores y atrocidades de la guerra las naciones deseaban evitar este tipo de situaciones en el futuro. Fue por esto que Europa tomó numerosas medidas para garantizar la paz durante la década de 1920.

Bandera de la Republica de Weimar 1926-1933

En la Conferencia Naval de Washington, en 1921, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón e Italia acordaron reducir el tamaño de sus flotas y no construir nuevos buques de guerra durante diez años. bandera de la República de Weimar 1926-1933

Mediante los Tratados de Locarno de 1925, Alemania aseguró las fronteras con Francia y Bélgica incondicionalmente y prometió no violar nunca las fronteras con Checoslovaquia y Polonia. En 1926, Alemania entró en la Sociedad de las Naciones. La Sociedad fue uno de los mayores instrumentos europeos para asegurar la paz durante este tiempo. En 1928, 65 naciones firmaron el Pacto Briand-Kellogg, rechazando la guerra como política. En 1934, Rusia se unió a la Liga de las Naciones.

Democracias en Europa a partir de 1919 hasta 1939[editar]

A medida que creció el fascismo en Europa, las democracias liberales en Gran Bretaña y Francia buscaron el aislamiento y el pacifismo, como se ha explicado anteriormente, y se enfrentaron con problemas de desempleo y disputas coloniales. Como resultado de la gran depresión de la década de 1930, el concepto de que el gobierno era responsable de proporcionar las necesidades sociales de los ciudadanos se convirtió en muy popular.

Gran Bretaña[editar]

Después de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña se enfrentó a una serie de problemas. Uno de los más graves fue el desempleo, con cerca de 2 millones de personas dependiendo del sistema de bienestar público.

Esto dio como resultado el crecimiento del Partido del Trabajo. Este partido creó un sistema social moderno en Gran Bretaña, comenzando por una pensión para los ancianos, asistencia médica, vivienda pública y un seguro de desempleo. Las industrias británicas quedaron anticuadas y cada vez vendían menos, mientras que Estados Unidos subió en el ranking industrial. Los países miembros de las colonias británicas, como Irlanda, Egipto, la India y Palestina estaban absorbiendo los ideales de la Ilustración y comenzando a resistirse a las reglas del gobierno británico.

Por último, la Gran Depresión causó serios problemas en Gran Bretaña. El primer ministro Ramsay MacDonald, un miembro del Grupo de Trabajo no estaba de acuerdo con la política sugerida por el comité, según la cual el gobierno debería reducir sus gastos, incluyendo los beneficios sociales, puestos de trabajo para las mujeres y crear un arancel del 100% para los bienes importados. Actuó de acuerdo a las ideas de JM Keynes, que defendía la idea del gobierno de poner más dinero en la economía para reducir la depresión. Sus ideas fueron derrotadas y él renunció.

Francia[editar]

La Tercera República de Francia fue el órgano de gobierno desde 1870 hasta 1940. A pesar de que fue ampliamente criticada por su inestabilidad política y la corrupción, logró llevar a Francia a una edad de oro, que se conoció como la belle epoque en París.

Por toda la ciudad surgieron nuevos monumentos y edificios públicos, en especial la Torre Eiffel, construida para la Exposición Universal de París de 1889. París fue renovada como un centro artístico con los impresionistas inspirándose en los nuevos paisajes.

Al mismo tiempo, París adquirió una reputación menos amigable como la capital del pecado de Europa, con cientos de burdeles, teatros de revistas y cabarets, de los cuales el más famoso fue el Moulin Rouge. La ciudad también creó un sistema de metro, inaugurado en el año 1900. Lautrec pintura - Moulin Rouge 1891

Pintura de Lautrec – Moulin Rouge 1891

En 1877, el presidente MacMahon trató de disolver el Parlamento no sólo disgustado como primer ministro sino con ganas de más poder. Sin embargo, los franceses eligieron a los mismos diputados para Parlamento. El pueblo claramente quería evitar que otro dictador tomara el gobierno.

En 1886-1889, el general Boulanger estuvo a punto de derrocar al gobierno. Logró un fuerte apoyo entre los realistas, los aristócratas y los trabajadores instando a la lucha contra Alemania. Sin embargo, perdió los nervios en el momento del golpe, huyó a Bélgica y se suicidó.

En 1894, un judío francés, oficial del ejército, llamado Alfred Dreyfus, fue falsamente acusado de traición, en lo que se llamó el caso Dreyfus, lo que demuestra que el antisemitismo todavía tenía fuerza en Francia, especialmente en el ejército y en la Iglesia Católica. Émile Zola escribió la famosa carta "J'Accuse!" en la que pidió apoyo para Dreyfus, que fue finalmente indultado y recuperó su posición en el ejército. En 1905, Francia aprobó la separación de iglesia y estado.

Después de la 1ª Guerra Mundial, Francia experimentó varios problemas. Tuvo grandes dificultades con el costo y la carga de la recuperación de la nación y también perdió todas sus inversiones en Rusia como resultado de la revolución rusa. Las indemnizaciones no fueron pagadas por Alemania como se esperaba, además, la evasión de impuestos se hizo común en Francia en esa etapa.

A finales de 1920, se recuperó la prosperidad. A pesar de que la gran depresión de la década de 1930 dio lugar a inestabilidad política y disturbios sociales.

En 1934, los socialistas y los comunistas competían con los fascistas en la Cámara de Representantes, una de las Cámaras del Parlamento. Como resultado del malestar, el pueblo eligió al Frente Popular, una coalición de socialistas, liberales y comunistas para el gobierno. El líder de este Frente Popular era Leon Blum, que durante su gobierno decretó ayuda para las familias, beneficios sociales, dos semanas de vacaciones, la semana de cuarenta horas y la negociación colectiva. Leon Blum fue sustituido en 1938 por Eduard Daladier.

Desafíos de la democracia en los años 30[editar]

Como resultado de la gran depresión, los grupos disidentes como los fascistas y comunistas se hicieron más atractivos para las personas en general en Europa.

La Gran Depresión se produjo por varias razones. Salarios bajos que dieron lugar a pocas posibilidades de compra. Mayores rendimientos en la agricultura y la caída de los salarios resultaron en la disminución de la demanda. Sobreproducción en las fábricas y la súper expansión del crédito, así como la quiebra de la bolsa de valores en 1929 también contribuyeron a agravar la situación.

Efectos en las colonias[editar]

Los cambios en Europa dieron lugar a clamores en las colonias por la autonomía, y la influencia de la propuesta de Woodrow Wilson sobre la autodeterminación de las naciones, hizo que estos se incrementaran. El presidente Woodrow Wilson

Presidente Woodrow Wilson

En 1931, el Estatuto de Westminster creó la Comunidad de Naciones (Commonwealth) que agrupaba a Canadá, Nueva Zelanda, Australia, el Estado Libre de Irlanda y Sudáfrica.

Estas naciones tenían autonomía, pero estaban vinculadas a Gran Bretaña a través del comercio.

En 1930, la India comenzó a clamar por la autonomía. La Liga Musulmana y el Congreso de la India pedían un espacio más grande en el gobierno. La desobediencia civil de Gandhi llevó al final del mandato británico y en 1935, el Gobierno de la India permitió que la India tuviese un gobierno propio. En 1947 la India obtuvo su independencia y se separó de Pakistán.

En 1908 los Jóvenes Turcos derrocaron a Abdul Hamid II del poder en Turquía y gobernó el país hasta 1918.

Después de la Primera Guerra Mundial, Kemal Ataturk lideró el gobierno turco. En 1923 se trasladó la capital de Constantinopla a Ankara, marcando el comienzo de la República de Turquía. Por último, en 1930, cambió el nombre de Constantinopla por Estambul.

Ataturk estableció el código de vestimenta occidental, el alfabeto latino y la poligamia quedó prohibida en Turquía. En 1936, las mujeres obtuvieron el derecho al voto y fueron admitidas a trabajar en el parlamento.

El fascismo en Alemania e Italia[editar]

Italia experimentó un cambio de tendencia con el fascismo tras la Primera Guerra Mundial, y Benito Mussolini llegó al gobierno como dictador. Un poco más tarde, Alemania bajo Hitler, tomó el mismo camino.

El fascismo fue una nueva forma de gobierno, iniciada por Mussolini, que promovía el nacionalismo extremo y la unidad nacional; Hizo hincapié en la masculinidad, la juventud, la agresión y la violencia; la superioridad racial; un líder supremo con habilidades sobrehumanas; el rechazo de los derechos individuales; el uso de la policía secreta, la censura y la propaganda; una política exterior militarista y agresiva; estricto control central de la economía; y el control de los intereses de los individuos que quedaban sujetos a las necesidades de la sociedad en su conjunto.

El régimen fascista italiano[editar]

El establecimiento del liberalismo en Italia, por temor a una revolución socialista, inspirado en las ideas de la revolución rusa, elevó al pequeño Partido Nacional Fascista, dirigido por Benito Mussolini.

Después de varios años de esfuerzo, en octubre de 1922 los fascistas intentaron un golpe de estado (la marcha sobre Roma); las fuerzas fascistas eran mucho menores, pero el rey ordenó al ejército no interferir, formó una alianza con Mussolini y convenció al partido liberal para que apoyara un gobierno dirigido por los fascistas.

En los años siguientes, Mussolini (que llegó a ser conocido como Il Duce) eliminó todos los partidos políticos, incluyendo el liberal y redujo las libertades personales con el pretexto de prevenir una revolución.

El crecimiento del fascismo y Hitler en Alemania[editar]

Mussolini

A principios de 1930, Alemania no estaba lejos de una guerra civil. Tropas paramilitares, pertenecientes a diferentes partidos, tenían a los votantes intimidados y sembraban la violencia y el odio en el pueblo que sufría por la desocupación masiva y la pobreza.

Mientras tanto, los elitistas en posiciones de influencia, asustados por el surgimiento de grupos antigubernamentales se enfrentaron entre sí y exploraron la autoridad de emergencia, que consistía en la Constitución de Weimar para gobernar de manera no democrática por decreto presidencial.

Después de una serie de gabineteas sin éxito, el 29 de enero de 1933, el presidente von Hindenburg, ya con pocas alternativas y empujado por sus asesores eligió a Adolf Hitler como canciller de Alemania. El 27 de febrero, el Reichstag estaba en llamas. Los derechos básicos se habían anulado en virtud de un decreto de emergencia. Una ley habilitante dio al gobierno de Hitler pleno poder legislativo.

Se estableció un estado totalitario centralizado, ya no sobre la base de las leyes democráticas, una política que Hitler había dibujado en su biografía Mein Kampf. El nuevo régimen convirtió a Alemania en una nación de unpartido único, por lo que los partidos de oposición fueron declarados ilegales y reprimidas las ideas diferentes del pueblo. Los instrumentos para ello fueron las organizaciones SA y las SS, así como la policía de seguridad de nueva creación, la Gestapo. La industria estaba estrechamente regulada con cuotas y requisitos, para cambiar la economía a una basada en la producción de guerra.

Mapa de Alemania en 1938

Proyectos de obras públicas masivas y una extenso déficit del estado, ayudaron a hacer la alta tasa de desempleo significativamente más baja. Esto y los grandes programas de bienestar fueron los principales factores que mantuvieron el apoyo de la gente incluso cuando la guerra ya estaba en marcha. En 1936, las tropas alemanas entraron en la Renania desmilitarizada en un intento de reconstruir la autoestima nacional.

Envalentonado, Hitler siguió a partir de 1938 una política de expansionismo para establecer la Gran Alemania, que era una sola nación alemana, empezando por la unificación con Austria (llamado Anschluss) y la anexión de los Sudetes (integración de las minorías germánicas) en la montañosa región de Checoslovaquia.

El primer ministro británico se dio cuenta de que su política de apaciguamiento con Alemania estaba siendo explotada por la misma Alemania. Para evitar una guerra en dos frentes, Hitler concluyó el Pacto Molotov-Ribbentrop, un tratado de no agresión con la Unión Soviética.

La Guerra Civil Española 1936-1939[editar]

Mural del Guernica

En 1923, un golpe de Estado dirigido por el general Miguel Primo de Rivera, formó un nuevo gobierno en alianza con el rey Alfonso XIII Borbón. En 1930, la oposición al gobierno de derecha de Primo de Rivera llevó a su renuncia.

Los españoles querían la democracia y el socialismo, Alfonso fue apeado del gobierno en 1931 y fue proclamada una república. En 1936, el Frente Popular de izquierda fue elegido para el parlamento y tomó el control del gobierno. Las acciones anticlericales de izquierdistas y sus ataques directos a las iglesias y monasterios católicos enfureció a los conservadores españoles.

Los activistas políticos de derecha e izquierda se enfrentaron en las calles. En julio de 1936, la rebelión estalló en gran parte del ejército. Recibió el apoyo de las fuerzas conservadoras de todos los matices de la sociedad y comenzó la lucha.

La nación se dividió en dos facciones. Los republicanos o legalistas, que eran: comunistas, socialistas, anarquistas y liberales, y que recibió algún apoyo internacional, así como una importante ayuda financiera y militar de Stalin. Los nacionales que eran: monárquicos, católicos extremistas, terratenientes, el ejército, miembros del Partido Falange y los tradicionalistas; recibieron una gran ayuda directa de Italia y Alemania.

En 1936, Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos firmaron un pacto de no intervención en relación con la guerra civil.

En 1937, la ciudad de Guernica, una ciudad civil fue atacada y bombardeada por la aviación alemana. En 1939 los nacionales tomaron Barcelona y Madrid y el general Francisco Franco anunció el fin de la guerra civil.

De 1939 a 1975 gobernó en España como dictador el general Francisco Franco, vencedor en la Guerra Civil.

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